Charla de hombre a hombre
—¿Sabes la historia del hotel donde estamos parando? —pregunto el padre al hijo.
—No, ¿me la contas? —respondió el niño de tan solo 14 añitos.
Estaban sentados en el hall del edificio, haciendo tiempo vaya uno a saber por que. El nene estaba agarrado de su mano, y el padre se sentó frente a el, mirándolo a los ojos mientras le contaba la historia. Observar a ese nene escuchando ese relato era increíble, estaba como fascinado, lo miraba y se sorprendía a cada instante, era buen cuentista ese hombre. No paraba de gesticular, movía las manos, cambiaba la voz, un padre poco usual, se podía ver a leguas que amaba a su hijo.
—A este edificio lo construyó el abuelo, por eso todos los años venimos acá. El abuelo el día que inauguró el hotel, en medio de la ceremonia, me llevo a la terraza. Yo tendría aproximadamente 14 años –el nene, abrió grande sus ojos y suspiro —Como yo —Claro —Continuo el padre —Como vos, el me comento que el mejor horario para ver las estrellas en la costa, en esta misma terraza es a las 11 de la noche, esta noche te contaré lo que el abuelo me contó. Las verdades que contienen las estrellas. Subiremos a la terraza a las 11 de la noche y te contare unos secretos que no podes contárselos a nadie más que a tu futuro hijo. Es algo asombroso, sin dudas te va a encantar. —Dijo el padre.
De pronto entro una mujer Rubia, era la mamá.
—Mamá, papá me va a llevar a la terraza a las 11 de la noche, por que dice que las estrellas hablan —dijo el nene entusiasmado.
La madre le guiño el ojo al padre, y con total complicidad, respondió;
—El gran secreto del abuelo, tu papá me contó que su padre le contó unos secretos, unas verdades que dicen las estrellas, es verdad hijo. —respondió la madre.
—¿Entonces vos sabes el secreto? —Pregunto el nene.
—No, yo sé que el abuelo se lo contó a tu padre, por algo es un secreto, tu papá jamás me lo contó. No se que le dijo el padre de él esa noche. —Sonrió y le dio un beso al padre del nene.
—Ah, es verdad, los secretos no se cuentan. —dijo el nene y corrió hacia el ascensor.
—Así es Adrián, los secretos, son secretos —dijo el padre.
Caminando para el ascensor, la madre abrazo al padre y ambos se miraron, creo que percibí los latidos de sus corazones, agitados, con golpes fuertes, enormes en felicidad.
—Estoy orgullosa de vos —le dijo la madre al padre.
—Te amo, y gracias por ser la madre mas hermosa que existe sobre la faz de la tierra. Sos mi estrella. —Respondió el padre.
—Adrián, deja de apretar el botón, que lo vas a romper, ya esta, ya lo llamaste —dijo la madre, mientras el nene no dejaba de apretar el botón.
—Tarda, ma, quiero ir a la terraza —rezongó el nene.
—No, Adrián, primero tenemos que comer, es temprano, a las 11 de la noche yo te prometo que te llevo. —respondió el padre.
—Bueno, pero… —volvió a protestar el pequeño.
—Pero nada, Adri, dale subí que ya vino el ascensor.
Esa noche, habrá sido la comida más rápida que comió en su vida. Sus padres no paraban de decirle que mastique y que no trague el pedazo completo, el nene comía rápido, no le importaba el pedazo, y mucho menos masticar.
—Adrián, fíjate en el reloj, decime la hora. —pregunto el padre, sabiendo que ya eran las 11 de la noche.
—¡¡Las onceeeeeeeeee!! —grito el nene del comedor.
—Bueno, mi amor, nosotros subimos a la terraza, volvemos en un ratito. —dijo el padre.
—¿Qué, mamá no viene? —pregunto el nene.
—No, mami se queda, por que esta charla es de hombre a hombre —respondió el padre, sabiendo que eso lo haría sentir mejor.
—Bueno, má, ya vuelvo, voy con papi. —dijo el nene, agarrado de la mano de su padre, listo para el desafió.
—Bueno vayan, cuando vuelvan hay sorpresa de postre. —dijo la madre mostrando su hermosa sonrisa, también estaba contenta.
En el pasillo que conduce al ascensor, el nene no dejaba de preguntar, que le anticipe algo. Subieron al ascensor y nuevamente el nene no cesaba de preguntar.
—Bueno, llegamos —murmuro el padre.
—¡Siiii! —dijo el nene, jamás había subido a la terraza, ni sabía que era.
—Para, papá —dijo el nene —¿Qué es una terraza? —pregunto.
—Una terraza, es el ultimo piso del edificio, de este lugar se pueden ver las estrellas mas cerca, pero esta terraza no es igual a todas, es mágica.
Vamos, veni, dame la mano, acostémonos en el piso. Y ambos sin soltarse las manos se acostaron boca arriba en el piso.
—Ves esa estrella —Y el padre señalo al tumulto de estrellas.
—Sí, pa, hay un montón de estrellas.
—No, esa, la amarilla, que titila, ves que esta titilando, que parece que prende y apaga —explico el padre, sabiendo que la gran mayoría de estrellas, titilan, parece que fuesen apagarse, pero no es así, solo es una ilusión óptica.
—Sí, ahí la vi, ¿Qué tiene? —Pregunto el nene apresurado.
—Bueno esa me esta hablando en este momento —dijo el padre.
—Ah, ¿Por qué a mi no me hablan? —dijo el nene con los ojos llenos de lagrimas.
—Por que vos tenes que ser papá, a tu hijo le vas a poder contar lo que dicen las estrellas. —balbuceo el padre, acariciando su hombro.
—Ah, entonces falta mucho para que me hablen, esto es re trucho —dijo el nene enfadado.
—Pero… —hizo una pausa— no, no, seguro no te interesa, bajemos a comer el postre. —dijo el padre, sabiendo que el nene preguntaría.
—¿Pero que, pa? —pregunto el nene.
—Yo te puedo decir lo que me esta diciendo la estrella. Como lo hizo el abuelo conmigo, y vos tenes que guardar el secreto. Y cuando seas papá se lo dirás a tu hijo. —dijo el padre consintiendo al hijo.
—Bueno, dale, contame, contame —dijo el nene nuevamente entusiasmado.
—Esa estrella, me dice que vos nunca tenes que fumar, jamás tenes que tocar un cigarrillo —el padre dijo eso y el nene se quedo mirándolo.
—¿Entendiste? —pregunto el padre.
—Si, que no tengo que fumar. —respondió el hijo.
—Bien, bueno ves aquella —y señalo una azul clarita —Esa me dice que vos nunca tenes que emborracharte hasta quedar tirado en la calle. Vas a poder tomar Cervezas, Vinos y esas cosas que toma papá, cuando seas mas grande. Cuando empieces a tomar con tus amigos, jamás tenes que emborracharte. Tenes que tomar con moderación.
—¿Entendiste? —pregunto el padre, tratando de ser lo más claro posible.
—Sí, que no tengo que ser borracho.
—Muy bien, bueno ahora mira allá, esa que esta sola, ¿la ves? —pregunto el padre, mientras señalaba una estrella color blanca, apartada de todas.
—Si, esa que esta solita ahí. —dijo el nene.
—Claro, ¡Que buena vista campeón!, bueno, esa estrella es la más sincera de todas. Esa me dice la verdad absoluta, dice que algún día la vas a conocer…
—¿A quien, a la estrella, pa? —curioseo el nene.
—Sí, a la estrella. —dijo el padre.
—Pa, pero si esta re lejos, ¿Cómo la voy a conocer?, ¿Qué va a bajar en forma de estrella?, ¿Cómo son las estrellas, pa?, ¿Cómo la voy a reconocer, hablan papi?, ¿Son buenas?, ¿Por qué están tan lejos? —el nene era una maquina de crear preguntas, que el padre con total naturalidad siempre obtenía respuestas.
—Sí hijo, son buenas, están lejos por que ellas tienen que hablar con otros padres, así sus hijos aprenden estos secretos que yo te conté hoy.
Esta estrella es diferente, esa no es una estrella, aunque así lo parezca, en la vida, hay muchas cosas que parecen ser algo que en realidad no lo son.
Cuando seas mas grande, como papá, descubrirás a tu estrella. Ella es la que bajara y en algún momento de tu vida la encontraras. No me dijo cuando, ni en donde te va a esperar. Pero no será en forma de estrella. Sino en forma de mujer. Conocerás muchas mujeres cuando seas mas grande, pero solo una será tu estrella, te vas a dar cuenta solito. Sin ayuda de nadie.
—Y ahora vamos, que mamá nos esta esperando. —Dijo el padre, mientras se ponía de pie. El nene en el suelo, pregunto su ultima duda.
—¿Pa, tu estrella es mamá? —Termino de decir eso y el padre, comprendió que su hijo había entendió y esa satisfacción, hizo que derramara una lagrima.
—Sí, mi estrella es tu mamá.
Una brisa despeino a los dos y ambos volvieron hacia la puerta que separa, la magia, el amor y la fantasía de un padre que volvió a ser niño, con su hijo.
Etiquetas: abuelo, Adrian, amor, charla, Charla de hombre a hombre, cuento, cuento corto, estrellas que dicen la verdad, fabula, fantasia, generacion de padres, hijo, historia, hotel, mamá, nene, once de la noche, padre e hijo, papá, ternura, terraza

Marzo 9, 2008 a las 2:00 pm
Jugás con mis sentimientos cris
Excelente, realmente excelente…
Saludos desde Liliput.
Aioz.-
Marzo 9, 2008 a las 3:49 pm
asombrosa naturalidad
tengo los ojos cristalinos,
felicitaciones!
Marzo 9, 2008 a las 4:03 pm
Es la primera vez que leo lo que escribis, me encanto es fascinante la manera que manejas los sentimientos. Saludos, ALMA
Marzo 11, 2008 a las 12:40 am
no dejas de sorprenderme chabon, mira que me recomiendan libros, de grandes escritores, tengo la divina comedia aca empezada, no se,… mucha cosa para leer… pero cuelgo con lo tuyo, tremendas historias…
Segui asi…
Marzo 11, 2008 a las 5:28 am
Hola Caballero!
Muy linda la historia, muy sensible y tan agradable encontrarme que al padre de la historia le resulten especial las estrlellas como a mi:
Años atras solia pasar muchas noches recostada en mi terraza observando las estrellas y tambien imaginando muchisimas cosas…observarlas es algo que me da paz, serenidad.
Sigo admirando su imaginacion y su creatividad tanto como siempre.
Que tenga un hermoso Dia!
Saludos
Marzo 11, 2008 a las 11:37 am
Ay, creo que algo está saliendo por mis ojos.
Buenísimo, boludo de madres. Pero no me cuadró la edad del nene, 14 como que no. Le debiste de haber puesto menos, creo.
Marzo 14, 2008 a las 12:22 am
@Ircopcito: Gracias por el comentario y la buena onda, me alegro que te haya gustado, un saludo Naricita. Cuidate.
@fernando: Gracias, me alegro que te haya gustado el texto. Un abrazo.
@ALMA: ¡Muchas gracias!, espero verte comentando algun otro texto. Podes volver cuando quieras, un saludo.
@diego: Que halago, gracias Diego, me alegro que te guste como escribo, un saludo grande, gracias de vuelta por el comentario.
@benditaluz: Gracias, es un método que utilizare si algun día soy padre, para enseñarle de una forma que no se olvide fácilmente, cosas importantes de la vida.
Me alegro que te haya gustado, un saludo grande y gracias por el comentario.
@M!~: Sí, en realidad en un principio el nene tenia 10 años, pero me pareció muy chico, el padre usa palabras que un nene de 10 años, no entendería, pero bueno, si supones que el nene recién cumple 14, es como si tuviera 13, jajaa, un beso M, gracias por el comentario.