La cuchilla de la amiga de mi esposa

Y entonces ella solto la cuchilla y me volvió a latir el corazón, pero en menos de un segundo fui yo el que agarro la cuchilla nuevamente y la mire a los ojos, ahora que ella no tuvo el valor de matarme a mi, la voy a matar yo. Comenzó a llorar y se tiro encima mio y me pedía por favor que no la matara. Y comencé a caminar, a cerrarla, hasta quedar ella y yo en un rincón, no dejaba de llorar y ambos llorábamos y nos pedíamos perdón, los dos, repetíamos, perdón, perdón, perdón, constantemente. Y eso me volvía mas loco.

Pero en un segundo volvío la ira de la nada y los perdones dejaron de sonar y ella penso, bah no creo que solo lo alla pensado porque después me grito “Si me pensabas matar, hacelo ahora” y ahí es cuando decidi hacerlo, la mate, pero esperen acá falta algo que no les conté, yo no soy el malo, les juro, se lo suplico que no piensen eso de mi. Por favor, volvamos al principio de la historia.

Eran aproximadamente las 8:30, si, de la mañana, los sábados siempre me levanto temprano para salir a correr y a las 12 volver para comer tranquilo con Cristina mi esposa. Ese día no sali a correr y fui a hacer unas compras es decir que llegue 1 hora antes de lo habitual, sin que mi mujer lo supiera. Cargue todo en el auto y en el viaje, prendí la radio, encendí un cigarrillo y decidi arribar en la vanquina unos segundos, ya que cuando sali del super me compre un pocillo de café.

Abri la guantera, agarre unos CD’s, ya la radio no la soportaba más, noticias y más noticias y más noticias, es sábado, la gente no descansa, particularmente me gustan los sábados. Mientras cerraba la guantera algo me llamo la atención y no entendía el porque, soy un poco paranoico, sinceramente soy demasiado paranoico al extremo de perder el control y armarme una película y llegar a hacer cosas impensables. Entonces observe y dentro se encontraba un cuchillo, más bien era una cuchilla de esas grande, como las de carniceros. Cuando la ví derrame café nose si fue por las cosas que se me pasaron por la cabeza o si fue por el frío que hacia en el auto, en esa ruta a esa hora. No lo se.

Entonces tire el pocillo de café, encendí el auto y me marche, destino a mi casa. Estaba a unos 30 minutos aproximadamente, ya eran las 10:30, quería sorprender a mi esposa llevando toda la mercadería que había comprado y ahorrarle a ella el trastorno que es ir a un supermercado. Ella siempre lo hace, porque no podía sorprenderla yo hoy.

La ruta estaba vacía, si, tal vez por que era temprano y es por eso que no había un alma en la calle. Entonces llegue a mi casa, comenze a bajar la mercadería y me acorde de la cuchilla entonces fui hasta la guantera la tome y la guarde dentro de una de las bolsas de mercadería y la deje arriba de la mesa, la mesa en la que desayunamos comemos, una mesa redonda de madera que tenemos en la cocina, deje toda la mercadería ahí. Cerre el garaje como hago siempre, saque las llave del auto, agarre el diario, baje los cigarrillos y volví a la cocina y ahí estaba ella, mi mujer.

Ahí estaba con la cuchilla en las manos, mirándola, acariciándola, como si la amara y ahí es cuando yo entre y la vi haciendo eso, entre en silencio, despacito, no quería que se de cuenta que la estaba observando, quería ver que es lo que hacia. Y la movía, como cuando nos ponemos a ver cuanto pesa algo que hacemos ese movimiento hacia arriba y hacia abajo, ella hacia eso y me saco, pero porque entendí que con esa cuchilla ella pensaba matarme, que por eso estaba en el auto. Y no dude en golpear la puerta contra la pared, hasta que estallo el vidrio de la puerta, se escucho el estruendo del golpe contra la pared y el sonido de los vidrios al caer al piso hicieron que ella que estaba de espaldas a mi, mirando la cuchilla se diera vuelta.

Ella se dio vuelta y fue el peor error, yo sentía como ella me miraba como asombrada, como asustada, pero no, ella no tenia que tener la cuchilla en las manos, no tenia, como podía ser que ella este ahí parada inmóvil, mirándome, con los ojos llenos de lágrimas, se ve que el susto y mi cara la aterrorizo, no dejo un segundo de apuntarme con la cuchilla y ahí fue cuando la dejo.

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