Fiebre

¡Mierda! por que yo, dios, por que yo, por que, padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre, venga…-nunca creí en dios, pero tuve que creer en algo, la situación me sobrepaso-.
Caí al piso rendido, el barro me tapo la boca, apenas podía respirar, enfrente mio un cuerpo tirado, muerto, sangre en su rostro, en su cuerpo, en su pelo. Al costado otro cuerpo más, más sangre. Mire atras otro cuerpo más, dios. ¡Donde estoy! ¿Donde estoy? ¿Por que a mi?. Me saque un poco el barro que tenia en la cara y pude divisar un cartel que decía “Sachsenhausen” que hacia yo ahí!, Mierda.
Veo un nene, un nene corriendo a donde estoy yo, se para en frente mio y un disparo le atraviesa el cráneo, me salpico la cara, un nene, dios, sacame de acá. Y cae el cuerpo del pequeño encima mio, lo que me hace ponerme de rodillas y no hago más que mirarlo y ver que vienen corriendo hacia mi dos soldados, con esas ametralladoras, gritandome, “alto ahí”, cada vez se acercan más “quieto”, ya estan frente mio y apuntándome, dios, ¿Este sera mi triste fin?, ¿Que hice yo para estar acá?, ¿Por que a mi?, miles de preguntas me hice en esos segundos, y ahí es cuando me resigne y baje la cabeza, como diciendo “matenme” me entregue. No podía hacer otra cosa. Tantos muertos al rededor mio, tantas almas, tanto frio, tanta sangre, tanta suciedad, era demasiada la tristeza.
Y al bajar la cabeza, miro abaja del cuerpo del niño y recordé que el al venir corriendo traiga en sus manos una camara fotográfica. Y ahí es cuando la agarre con desesperación, les dije a los soldados “SOY FOTÓGRAFO, SOY FOTÓGRAFO” les grite, les suplique “NO ME MATEN, MUESTRO SUS LOGROS, SOY FOTÓGRAFO” y instantáneamente recibí un culatazo en la nuca.
Al despertarme ya estaba en un calabozo, todo oscuro, digo calabozo por que no tenia ventanas, nada, ni un rayo de luz, paredes mojadas por la humedad, estaba con unos trapos mojados que eran mi ropa o cubrían mis partes y nada más. En eso se abre la puerta y entran dos soldados, los cuales me agarran de abajo de los brazos y me arrastran hacia una… era como una especie de oficina, donde empezaron a realizarme estas preguntas:
-¿Eres un Espia?
-¿Eres uno más ?
-¿Eres periodista ?
-¿Que hacias allí ?
-¿Que haces así vestido? Un fotógrafo no puede estar así y menos en Sachsenhausen.
¡Mierda! me dije, no sabía que responder así que solo les dije “tengo sed” y ellos me tiraron un balde con agua, dios, esa habitación que parecía una oficina era una sala de tortura, habia picanas, pinzas, bisturí, hornos, de todo. ¡Más Mierda! SI, respondí, soy fotógrafo, fotografío sus logros, sus victorias, no, no soy periodista, tampoco espia.
Estaba allí sacando fotografías, si quieren pueden revelar la película que contiene la camara, hay fotos de soldados, de tenientes, de todo tipo – espero que en verdad, no la revelen-
Entonces en eso el capitán o sargento o teniente, no se que era, pero tenia un cargo importante, dio la orden de que me traigan ropa, me den permiso a bañarme y me dijo “vos seras mi fotógrafo personal, descansa, mañana iremos a Dachau, Hitler va a dar una conferencia, necesito que fotografíes mi abrazo con el Führer”.

Y ahí estaba yo, descansando, en mi cama con 40 grados de fiebre, delirando esta historia, triste por que fue demasiado real, con ganas de escribir esto acá.

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