Si hay amor que se demuestre

Sus ojos me hablaron esa noche. Se cerraron y expulsaron, vomitaron, caían de su pómulo lágrimas a litros. Alcance a decirle te extraño. Alcance a decirle te amo, me retorcía por dentro, me enojaba conmigo mismo, me odie. Es que no pude ocultarlo, ni ella se lo imagino, pensó que la odiaba mira que la voy odiar, si es parte de mi vida, jamás podría odiarla. Y mi garganta tenia un nudo marinero, una galleta, mi voz tomada, una palabra la rompía en mil pedazos, era como si la estuviese separando en silabas. Y ahí fue cuando ella me grito en la cara, me escupió gotitas de su saliva, me despeino el aire, su aliento y me grito “que te amo, que te extraño, que te quiero, que no entendes dios, no doy mas” y se arrojo encima mío dejando caer todo su cuerpo, todo su peso, sus kilos de hermosura cayeron sobre mi. Y ahí fue cuando me di cuenta que no la amaba en realidad. No pude mas que sostenerla y abrazarla con todas mis fuerzas como cuando abrazas a alguien que se despide de vos. Con mas énfasis porque sabia que nunca mas tendría el valor para volver a verla.
Entonces la bese pero nose por que la bese tal vez fue por la situación que realmente me sobrepaso. Estábamos empapados pero yo sabia que estaba llorando que por mas agua que hubiera una lágrima no se esconde, que los ojos no mienten. Sinceramente, el agua de lluvia no me moja más después de esa noche. De ahí en mas siempre que puedo me escapo a las tormentas.
Y confiado y seguro, fingiendo ser el superhéroe que nada le pasa, maldigo la ciudad en la que te conocí y viéndola a ella tan hermosa, queriendo pero no amando, me enojo con mi ser y pateo el piso. No quería romper su corazón y no es por engreído, se que esa noche su corazón se rompió. Entonces gracias a esa experiencia mala, pero como ese viejo dicho que dice que todo lo malo trae algo bueno.
Aprendí a comprender a la otra persona cuando uno no siente lo mismo, cuando ese amor no es correspondido, aprendes quieras a no.
Y seguramente ella se armo de una coraza, un bunker en su corazón, en el que de ahora en más no todos van a entrar.
Y ahí es cuando por culpa o por calentura o por acciones que uno solo sabe, necesitas, empezas a pedir a gritos que si hay amor que se demuestre, ahí es cuando esperas que la otra persona te demuestre si realmente te ama. Buscas señales, pequeñas muestras, las simples cosas de la vida, comienzan a ser tus ojos. Donde antes veías un culo y un par de tetas hermosas ahora ves otra cosa.
Por que una noche de sexo la puede dar cualquiera, pero una vida de amor, muy pocos.

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