Los de afuera son de carne y hueso

Los de afuera son de carne y hueso

Y se lo dijo de una, no dio vueltas. Con la furia que lo dijo me pare, como para frenarlo pensé que le pegaba.
-Vos te cagas en todo y te haces la víctima y sabes que! No mejor no te digo nada
-Decímelo, ¿Qué? ¿Qué mierda me tenes que decir ? –Una lágrima caía de su mejilla, le temblaba la mano izquierda, me dio una lastima, una tristeza, no la podía ver así, no puedo creerlo que el flaco sea tan hijo de puta.
-Para que mierda queres que te hable si nunca cambias, para que queres escuchar las cosas, no te sirve de nada, vos no tenes solución, no cambias, no queres, no queres cambiar!
Me volví a sentar, que me tengo que andar metiendo, como decía la vieja; “Los de afuera son de palo”, intente seguir leyendo, pero un grito me hizo volver a meterme.
-Es que soy así –grito ella, parada en puntas de pie.
-No sos así –grito el con más fuerza.
-No tenes que ser así. No podes vivir así. Es increíble que tenga que llegar a esto para que pienses un poco en vos. No te cagues en mi. Por favor, reacciona de una puta vez!
-Nose –le contesto ella, con voz muy apagada, empezó a entrar en shock, los nervios le hacían incontrolable la mano.
Comenzó a caminar en pequeños círculos murmurando por lo bajo: “nose, nose, no puedo, nose, nose”.
-¿Y ahora? –le dijo el, moviendo su dedo índice de arriba hacia abajo.
-Ves ahora te escapas, te escondes, huís de los problemas, nunca sabes nada, le tenes miedo al amor, le temes a enamorarte, vas a vivir siendo una infeliz, yo me voy, pero mírame bien, porque me voy y no vuelvo, no vuelvo –Le grito.
Y se fue, la dejo llorando en el medio de la plaza, la dejo ahí, se fue, el no volvió nunca más, ella se desmorono en el piso, cayo como un muerto. Cerré mi libro, me pare del banco y fui corriendo a ver como estaba. Me miro en el piso y me dijo:
-Vos sos Martín?.
-No, yo no soy Martín –Nunca supe quien era ese Martín, tampoco me importo.
-¿En donde estoy? –Pregunto con los ojos entrecerrados.
–En una plaza, te desmayaste –le dije en voz baja.
-Pero quédate tranquila, que yo me quedo hasta que te recuperes
Hace 9 años que estamos de novios. Nunca se recupero, del todo.

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2 comentarios to “Los de afuera son de carne y hueso”

  1. Federico Says:

    Che bastante lindo el texto, realmente satisfaciste mi nececidad de leer algo. Seguramente vuelva a andar por estos lares (ojo que mevoy a quedar un rato mas)
    Y pensar que llegue aca poniendo Negus Negast en google, jaj, lo que es esa internet.

  2. moscarey Says:

    @Federico: Me alegro que te haya gustado, quédese el tiempo que guste, no hay problema, jajja el mágico google. Un saludo, gracias por el comentario.

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